El nudismo como reivindicación

En los últimos tiempos, sobre todo a raíz de la crisis económica y social, las manifestaciones se están volviendo cada vez más frecuentes. Cientos (o miles) de personas se reúnen para transmitir su descontento o su desacuerdo con un tema determinado, y para dar más visibilidad a su reivindicación suelen utilizar estrategias que llaman la atención de la prensa, que muchas veces desvirtúan el espíritu de la manifestación a la que acompañan.

El ejemplo más claro es el uso del nudismo como método de reivindicación (y de grito de atención). La mecánica es sencilla: un grupo de gente, cuanto más numeroso mejor, se desnuda y realiza alguna actividad (quedarse tendidos en el suelo, hacer una representación, reventar un acto público...), para que la prensa saque todas las fotos posibles y al día siguiente sea el tema en boca de todo el que lee la prensa o ve los informativos.

Ver a estas personas recurrir al nudismo para llamar la atención me lleva a dos conclusiones:

La primera, que al usar el nudismo como método de provocación, para llamar la atención, están haciendo un flaco favor a los que llevan un estilo de vida nudista, porque el conjunto de la sociedad relaciona inconscientemente el desnudo (aparte de con el sexo) con la alteración del orden y con la reivindicación. El nudismo es una afición en la que también se valora el respeto y la tranquilidad, de modo que al usarlo de comodín para gritar eslóganes se consigue como efecto colateral que la parte de la sociedad que lo ve como algo deseable lo deseche de inmediato, porque no está de acuerdo con las ideas que transmiten las personas que recurren a esta forma de protesta. Utilizar esto como llamada de atención es completamente contrario a los principios que el nudismo defiende.


La segunda, que el uso de sus cuerpos desnudos desvirtúa la idea inicial que ha llevado a convocar la manifestación: expresar un desacuerdo. La situación es similar a presenciar o formar parte de un debate, pues cuando uno de los interlocutores eleva (mucho) el tono de la voz para defender su punto de vista, está declarando a los cuatro vientos que su argumento no es convincente por sí mismo, y debe implantarlo sobre los demás a gritos. Si presumimos de ser una sociedad desarrollada, debemos demostrarlo. Es más, dejando de lado esas llamadas de atención, el mensaje puede llegar mejor a las personas adecuadas (una especie de marketing dirigido) en vez de esparcirlo como si fuera polvo, que se acabará llevando el viento.

Se puede argumentar que la sociedad es lo suficientemente inteligente como para distinguir el nudismo auténtico del nudismo reivindicativo, pero si eso fuese cierto, irónicamente sería innecesario recurrir al nudismo para denunciar nada, porque la gente también sería capaz de ver cuál de los dos puntos de vista es erróneo, y hacer lo que esté en su mano para corregirlo, mantenerlo o cambiarlo. En cualquiera de los dos casos, se otorga a la sociedad como conjunto unas cualidades de las que no todos los individuos gozan. Y suplir esas carencias no es una de las muchas virtudes que tiene el nudismo.

1 comentario:

  1. Acertadísimas reflexiones que comparto 100%. Siempre me ha parecido un error desnudarse para reivindicar algo, a excepción del propio nudismo claro está.

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