Mirones

Ya has decidido que te encanta el nudismo, tu primera vez fue inolvidable, y tu cuerpo está empezando a coger ese moreno integral que delata que usar bañador no es una de tus costumbres. Disfrutas de un día de playa fantástico en una cala apartada que has escogido porque quieres estar tranquilo, y en la que hay poca gente. No puedes estar más a gusto, hasta que te das cuenta de un detalle: hay alguien mirándote. Y no es la típica mirada de una persona normal. Te mira cuando te cambias de postura, te observa cuando sales del agua y cuando te desnudas/vistes al llegar y al irte, y prácticamente con cada parpadeo que haces. Te acabas de encontrar con un mirón, y el día acaba de dejar de ser todo lo ideal que esperabas.

Los mirones son algo que acompaña al nudismo desde siempre. Es casi imposible ir a una playa nudista (excepto que seas la única alma que hay por ahí) y no encontrarse con estos personajes, unos más discretos que otros, que han establecido que la playa es de su propiedad y por tanto pueden mirar a quien se le antoje y cuando se le antoje. Algunos incluso van más allá y, al mismo tiempo que observan, "juegan" con su cuerpo, excitándose con el panorama que tienen delante. Es cierto que las mujeres, sobre todo las que hacen nudismo solas, son los objetivos predilectos de los mirones, pero los hombres también están empezando a ser "carne de mirón" de una forma mucho menos sibilina de lo que era antes.

Por suerte, la mayoría de los mirones son completamente inofensivos, y su actividad no va más allá de echar miradas a los demás. Si eres de los que les da igual que les miren, no te molestarán demasiado (otra cosa es que te guste que lo hagan, pero entonces creo que deberías reconsiderar si eres realmente un nudista o un exhibicionista). Pero si crees que esa es una actividad impropia de un ambiente nudista, con decírselo claramente suelen desaparecer, o desplazarse en busca de otro al que observar. La situación cambia completamente si el mirón en cuestión viene acompañado de una cámara o móvil que utilice para llevarse un recuerdo de lo que ve, en cuyo caso estaríamos hablando incluso de un delito que podría llevarlo al calabozo (según el país, claro está, pero en España tenemos el derecho a la intimidad garantizado en el Artículo 18 de nuestra Constitución).


Así que, si decides ir a una playa concurrida (o no tanto) a practicar nudismo, recuerda que puede haber personas que no han ido allí a disfrutar del mar, el sol y la arena, sino a otras actividades menos sinceras. No hace falta que estés todo el día paranoico/a, pero procura estar atento y recrimina comportamientos incompatibles con el nudismo siempre que lo consideres necesario, así el mirón lo tendrá cada vez más difícil y acabará dándose por vencido.

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